Presidente Hernández en XIV Conferencia de Seguridad Centroamericana: “Este es momento crucial para actuar unidos y asegurar que Centroamérica sea región de paz y desarrollo”

  • El mandatario espera que se profundice cooperación y coordinación regional para “hacernos un solo nudo contra el crimen transnacional”.
  • Destaca que avances en seguridad han permitido llegar a 38 muertes por 100.000 habitantes.
  • “Países amigos han calificado lo hecho por Honduras como un verdadero “milagro”, resalta.
  • Honduras ya no es el principal país receptor de droga en la región, afirma.

Tegucigalpa, 7 de mayo.  El presidente Juan Orlando Hernández afirmó hoy, al inaugurar la XIV Conferencia de Seguridad Centroamericana 2019, que “este un momento crucial para la región; es el momento de actuar unidos para asegurar que Centroamérica sea una región de paz y desarrollo”.

En el acto inaugural también participaron el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, almirante Craig S. Faller; el ministro de Defensa Nacional, Fredy Santiago Díaz Zelaya, y el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general René Ponce Fonseca.

El objetivo del cónclave, que se realiza entre hoy mañana en Tegucigalpa, es ampliar el tema de optimización de labores que realizan las instituciones de Defensa y Seguridad, para fortalecer la estabilidad, el desarrollo de los países y la lucha contra el crimen organizado transnacional.

Los países participantes son Belice, El Salvador, Costa Rica, Guatemala, Honduras y Panamá; por su parte, Colombia, República Dominicana y México son países observadores invitados y se suma la experiencia del Centro William J. Perry y del Comando Sur de los Estados Unidos, entre otros.

Cónclave para diseñar estrategias

El presidente de la República señaló que este cónclave es un espacio para diseñar estrategias para mantener la paz y tranquilidad en la región, en coordinación con el Comando Sur de los Estados Unidos.

“De corazón espero que se pueda profundizar la cooperación entre los países de la región y así, de manera coordinada, podamos hacernos un solo nudo contra el crimen transnacional”, puntualizó.

Asimismo, dijo esperar que esta reunión sirva también para fortalecer el papel de las fuerzas militares y de seguridad en apoyo a las autoridades civiles.

Hernández expresó que ese tipo de eventos sirven además para fortalecer las buenas relaciones entre los ejércitos, analizar la modernización de los mismos y la integración de los países del istmo centroamericano.

“Continuamos comprometidos ante nuestras naciones, desarrollando esfuerzos en la región para prevenir el crimen organizado transnacional, particularmente contra el narcotráfico, actividades conexas y maras o pandillas, en apego a las leyes nacionales, convenios bilaterales y regionales suscritos para provecho de nuestros pueblos”, adicionó.

“Este un momento crucial para la región; es el momento de actuar unidos para asegurar que Centroamérica sea una región de paz y desarrollo”, destacó el presidente de la República.

No ha sido fácil recuperar la paz

El gobernante señaló que no ha sido fácil recuperar la paz y la tranquilidad, y que “muchos de ustedes no estuvieran aquí si viviéramos en las condiciones que teníamos hace una década”.

Recordó que en 2006 se comenzó a descuidar la seguridad y en apenas tres años los homicidios ya se habían duplicado en Honduras.

Para los años 2011 y 2012, Honduras se había convertido en el país más violento del planeta y ciudades como Tegucigalpa y San Pedro Sula eran catalogadas entre las cinco más peligrosas del mundo.

Ahondó en que se llegó a tener una tasa de casi 90 muertes por 100.000 habitantes, un promedio diario de hasta 21 homicidios y casi 7.000 muertes violentas por año.

“Llegamos a tener decenas y decenas de barrios, colonias, aldeas y caseríos dominadas por maras y pandillas, imponiendo ellos sus reglas, su terror y su violencia”, acotó.

Hernández indicó que “llegamos a tener comunidades enteras, en el Caribe y Occidente, que se habían convertido en santuarios del narcotráfico”.

“Esa era la Honduras del pasado. Esa fue la Honduras que tuvimos por haber descuidado la seguridad”, remarcó el jefe de Estado, y añadió que esas lecciones aprendidas fueron duras y no se “las deseamos” a nadie.

Una guerra de grandes dimensiones

El presidente Hernández recalcó que en pocos años se perdió la vida de más de 67.000 hondureños, muchas más que las víctimas mortales de la guerra civil de El Salvador o en la guerra de Estados Unidos en Vietnam.

“Esta guerra contra el crimen organizado fue de grandes dimensiones y se requirió de mucho valor, de mucho coraje, para tomar decisiones históricas contra el crimen”, subrayó Hernández.

La estrategia integral pasó por aprobar leyes anticrimen como la extradición, la interdicción aérea, leyes contra el lavado de activos, leyes contra el terrorismo, leyes para endurecer las penas por delitos del crimen organizado y leyes para la extinción de bienes incautados, enumeró.

“Tuvimos que luchar de frente contra el crimen, con valor, sin miedo, porque Honduras merecía vivir en paz y tranquilidad”, señaló.

Agregó que, a la par de una legislación vigorosa contra el crimen, se crearon cuerpos especializados para golpear sus estructuras, como la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina), la Policía Militar del Orden Público, la Policía Tigres, la Fuerza Nacional Antimaras y Pandillas y la Fuerza Nacional para la Seguridad del Transporte Público.

Además, dijo que se crearon la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) y la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), a las cuales se dotó de todos los recursos técnicos y científicos para la investigación criminal.

Hernández amplió que como parte de una nueva política penitenciaria se construyeron cárceles de máxima seguridad y se cerraron centros penales que se habían convertido en escuelas del crimen.

“No ha sido fácil, pero estamos en la ruta de recuperar la paz”, recalcó Hernández.

Países ven a Honduras como un milagro

El titular del Ejecutivo manifestó que países amigos han calificado lo hecho por Honduras como un verdadero “milagro”.

“Yo creo que es un milagro gestado por todo un pueblo que solo quiere vivir en paz y tranquilidad”, subrayó.

Hernández pormenorizó que en Honduras ahora se tiene una tasa de 38 homicidios por cada 100.000 habitantes, al cierre de 2018.

Además, se tienen menos de 3.000 muertes violentas por año y se han recuperado muchos territorios que estaban en manos de maras y pandillas.

“Hemos convertido a Honduras en un país hostil para el narcotráfico. Hemos construido cárceles de máxima seguridad. Hemos cerrado escuelas del crimen. Hemos construido 74 Parques de Vida Mejor para promover la sana convivencia. Hemos fortalecido todas nuestras instituciones de seguridad y defensa”, indicó Hernández.

Continuó diciendo que “hemos robustecido la investigación criminal, la cual es más técnica y científica. Hemos salvado más de 42.000 vidas por revertir la tendencia criminal”.

Momento crucial

El gobernante afirmó que “estamos viviendo un momento crucial para Honduras en el que no puede haber medias tintas. O es blanco o es negro”.

“Aquí estamos claros: O están del lado de los delincuentes o están del lado de una institucionalidad que va de frente contra el crimen”, expresó.

Agregó que “esta guerra no se ha terminado” y dijo que ese monstruo de mil cabezas sigue vivo y extiende sus tentáculos por toda la región.

Hernández reflexionó que lo que el Triángulo Norte (Honduras, Guatemala y El Salvador) vivió en la década pasada comienza a verse en otros países de la región.

“Honduras ya no es el principal país receptor de esta droga. De hecho, estos informes establecen que hemos pasado del lugar 1 al 12 y esto ha sido gracias a las medidas que tomamos para convertir a Honduras en un territorio hostil para el narcotráfico”, resaltó el jefe de Estado.

No obstante, aseveró que la droga sigue moviéndose, sobre todo en embarcaciones a través del Pacífico, afectando la seguridad de otras naciones hermanas como Panamá, Costa Rica y El Salvador, entre otras.

Cuidar las fronteras

En el caso de Honduras, el mandatario señaló que cuidar una plataforma marítima de 218.000 kilómetros cuadrados (el doble del territorio) no es fácil. Se necesitan muchos recursos para cuidar “nuestras fronteras”.

“Y por ahí hay quienes cuestionan las inversiones en nuestras Fuerzas Armadas, bajo el argumento de que no son necesarias porque no somos un país en guerra”, indicó.

“A ellos, les recuerdo que nuestra guerra es contra el crimen organizado, el cual dispone de recursos, de armas modernas, de personal adiestrado y sanguinario. Estos delincuentes llegan a los países y permean las instituciones, atentan contra la estabilidad, la paz social y los sistemas democráticos”, subrayó Hernández.

“Debemos vencerlos, pero solos será muy difícil”, recalcó el titular del Ejecutivo, y exhortó a que “enfrentemos juntos esta guerra contra el crimen organizado transnacional”.

Sin el respaldo decidido del Poder Judicial, el Ministerio Público y sus dependencias, así como de países aliados importantes, “no hubiéramos avanzado de manera tan dramática como lo hemos hecho”, afirmó.

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